“Es un goce para mí estar en esta circunstancia”

Juan Carlos Ceja14 de Abril 2016. En el Auditorio del ISP2 se realizó, ante una sala llena de asistentes, el Acto de imposición de nombres del mismo auditorio y de la biblioteca del establecimiento. Reproducimos a continuación el discurso del Director, Lic. Juan Carlos Ceja:

Gracias por acompañarnos en este día tan importante en que nos hemos reunido para la imposición de nombres. Este Instituto creado en el año 1964, con más de 50 años de historia continúa generando identidad. Es el primer centro de educación superior en la ciudad y al servicio de toda la región.

En el marco del Reglamento de Imposición de Nombres para Establecimientos Educativos, mediante la Disposición 004 de 2016 el Ministerio de Educación de la Provincia establece los nombres “Profesor Virgilio Cordero” para el Auditorio y 14 de Abril para la Biblioteca del Instituto Superior del Profesorado Nº 2 de Rafaela.

La petición se basó en un pedido de esta Dirección al Consejo Académico, el asunto también había formado parte de la agenda que elaboró La Comisión de Apoyo Institucional dedicada a los 50 Años del Instituto. Es grato decir que los familiares herederos de Virgilio Cordero validaron y dieron su conformidad a la iniciativa. Gracias a Estela, la esposa, y a Carlos, Julio y Minki, los hijos.

Me parece oportuno que podamos reflexionar acerca de la importancia de nombrar. Nombrar es distinguir, es dar identidad, es otorgar cualidades y a veces apostar a un destino y por este motivo los nombres no se eligen o aparecen casualmente.

“El acto de nombrar un espacio público es un aporte a la memoria colectiva de una comunidad en un tiempo y lugar determinados. También en lo que entendemos por logro, el transcurso del tiempo es significativo. Se podría considerar como logro, un acto o acción de la que una vez transcurrido cierto tiempo es posible identificar sus beneficios para la comunidad en general a largo plazo. Es decir, el transcurso del tiempo define el éxito de un acto o acción, lo que a largo plazo lo transforma en un logro. Los logros que se consideren suficientemente decisivos como para ser recordados, constarían de dos fases: la del suceso, cuando el logro sucede, que contiene una dosis de esfuerzo de tal entidad que origina la celebración en el entorno; y la fase posterior, la que se podría denominar de “rendición de cuentas” del logro, en la que se evaluaría cuan redituable ha sido éste, lo que determinaría su posterior recuerdo y homenaje. La decisión del nombre, o los nombres, por tanto, en el caso que nos ocupa no resultan fruto de un capricho ni tampoco impuestos mediante un ardid maniqueo.” (registrado de otro texto)

Hoy respecto del nombre que damos a nuestro Auditorio, estamos reconociendo en él la labor de un docente que durante su vida se destacó en la enseñanza, fue referente social de varios emprendimientos, funcionario del Ministerio de Educación e Intendente de la ciudad. Lo primero que viene a mi mente a la hora de pensar palabras para referirme a Virgilio Cordero, es la idea del merecido respeto que me inspira, porque ha dejado una huella buena y contenedora para pensantes honestos; porque es instructivo reconocer su trabajo y escuchar a personas que rememoran con cariño, y hasta con pasión, su vida dedicada a los ámbitos que he mencionado. Evidentemente el tiempo no se detiene y no debe detenerse, anclarse en el pasado es sinónimo de estancamiento, de falta de progreso, y no se trata de eso, al contrario, nuestro Instituto se destaca por su constante evolución, progreso, por ser elegido en forma permanente.

Reconocemos en Cordero al actor señero para la concreción de este Instituto y porque valoramos su trabajo es que nos parece el mejor premio para su memoria y orgullo de todos nosotros que nuestro auditorio lleve su nombre, en primer término incluyo a sus familiares directos. Los que continuamos en el campo de la educación queremos contribuir a una sociedad más justa, más libre, más solidaria, más pacífica, tenemos mucho que aportar y trabajar con los valores y parte de ese sentido lo reconocemos en el laborar de Virgilio.

A título personal quiero manifestar que fue por la insistencia y la confianza que Virgilio me dispensó como docente que me animé a entrar al Instituto en 1979. No fue fácil pero aquí estoy. Pueden ustedes imaginar el goce que es para mí en este momento estar en esta circunstancia.

Registro también que la sociedad civil a través del Concejo Municipal destacó a nuestro profesor otorgando su nombre a una calle de la ciudad.

Virgilio Cordero nombre de una calle, Virgilio Cordero, nombre de un auditorio de un Instituto de formación superior. No puedo dejar de pensar: ¡Cuánta simbología adecuadamente objetivada!

Ray Bradbury decía: “Sin bibliotecas, ¿qué nos quedaría? No tendríamos pasado ni futuro”. Por eso en mi condición de director impulsé y ayudé en cuanto pude para que nuestra biblioteca sea un centro de conocimiento amplio y actualizado en material bibliográfico y demás, al servicio de la formación de los estudiantes y personas en general y por eso hoy es una biblioteca importante en la ciudad. Desde la perspectiva que nos concibe como pasadores de cultura el nombre 14 de Abril a nuestra Biblioteca me resulta atinado y sugerente, nos indica a nosotros y señalará a las generaciones futuras el día que hace un poco más de 50 años una grupo de estudiantes y profesores con confianza y muchos sueños dieron inicio al dictado de clases en el reciente Instituto creado y que a través del tiempo y con trabajo colectivo y esforzado puede mostrarse sin soberbia pero con créditos indiscutibles ser uno de los Institutos mixto de formación superior y proyección académica de reconocida trayectoria en la provincia.

En mi nombre y el de los regentes, Guillermo Sáenz y Alejandra Tiraboschi nuestras felicitaciones y agradecimiento a todos los que colaboraron e hicieron posible que este acto tuviera el tono y la textura que la convocatoria se merecía.

A ustedes, gracias nuevamente.

Buenas Noches.

Funciona el Observatorio sobre Discapacidad

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El equipo de trabajo de la sección
En el Instituto Superior del Profesorado N° 2 “Joaquín V. González” (ISP2) funciona el “Observatorio sobre problemáticas de la discapacidad”. La posibilidad de concretar este proyecto se materializó sobre el final del año pasado en el marco del acuerdo con la Universidad Nacional de Rosario.
 
A través de la vinculación entre el Instituto de nuestra ciudad y Centro de Estudios Interdisciplinarios de la Universidad Nacional de Rosario, por un convenio celebrado en 2013 y, dentro del Programa de Investigaciones Interdisciplinarias en Extensión “Práctica clínica e intersecciones en el campo de la salud mental”, ambas instituciones promueven conjuntamente la producción de conocimientos.
 
En el ISP2 se desarrollaron actividades de investigación educativa referidas a “La integración de personas con discapacidad en las carreras de formación docente”. El objetivo que orienta este trabajo es el de conocer las características del proceso de integración educativa de personas con discapacidad en las carreras de formación docente de nuestra ciudad y elaborar recomendaciones para implementar en la práctica como respuestas a la problemáticas que surjan. Las conclusiones de dicho trabajo ya fueron presentadas en la jornada anual que se realizó en la ciudad de Rosario y publicadas en el boletín digital periódico del Programa de referencia.
 
La actual coyuntura histórico-institucional signada por la entrada en vigencia de nuevas leyes instaura un cambio de paradigma que intenta otorgar plena dignidad a las personas con discapacidad, impulsando la igualdad de derechos. 
 
El Observatorio
 
La problemática de la discapacidad en el Nivel Superior de Educación es un campo de conocimiento en construcción. Considerando la complejidad del tema y la importancia de continuar investigando sobre el mismo, el Instituto se constituyó como sede de un “Observatorio sobre problemáticas de la discapacidad”. Este dispositivo de trabajo se realizará en el marco de los “Observatorios Interdisciplinarios de Extensión Universitaria” también en el marco del Centro de Estudios Interdisciplinario de la UNR, consolidando el vínculo de trabajo entre ambas casas de estudio. Daniela Bauducco y Patricia Manera son las docentes responsables del Observatorio.
 
Los Observatorios de Extensión Universitaria están destinados a la recepción, elaboración y difusión discursiva de una temática particular, en el campo de la Salud Mental. Constituyen instancias que responden a la necesidad de reflejar el estado de una problemática acotada y su evolución. Su acción se orienta hacia el establecimiento de cuestiones específicas, la construcción de consensos sobre los modos de incidencia y la facilitación de articulación de acciones y vinculación de redes académicas de cooperación.

“La escritura me ayuda a desarticular prejuicios”

Por Mario Manera

“Quizás el festejo mayor en este aniversario del Bicentenario, el próximo año tendremos el de la Independencia, sea poder mirar con atención lo que a lo largo de doscientos años ha estado fuera del marco, oculto. Incluso descubrir que muchas veces los que no aparecían en la foto, los que se apoyaban en sus rastrillos y sus palas en el borde del rectángulo, esperando que la puesta en escena terminara, para seguir cuidando y regando lo plantado, no sólo eran nuestros antepasados, sino acaso incluso nosotros mismos.” (La lectura, otra revolución)

Con estas palabras terminaba su exposición inicial la escritora y ensayista María Teresa Andruetto, ante un auditorio que seguía con interés sus pensamientos acerca de la historia, la escuela y la literatura. Su propia historia, nuestra historia.

La presencia de Andruetto en el ISP2 de Rafaela se da en el marco de los eventos por la “Semana del Libro” que organizó la Municipalidad de Rafaela ofreciendo una nutrida agenda de actividades. Luego de la exposición inicial el público comenzó a realizar preguntas que dieron paso a más reflexiones personales de la autora. Aquí las compartimos:

  • Usted expresaba que la escritura le ayuda a canalizar o hablar de los desvelos. La pregunta es ¿cuáles son esos desvelos para Usted en la actualidad, no solo desde lo social, sino también desde lo literario?

“A mí lo que me llama a la escritura es siempre algo del orden insondable de la condición humana. Una escena que veo, una frase que escucho que me da alguna intuición acerca de algo que ese otro está, a veces padeciendo, a veces necesitando. Eso es como una pregunta que me lleva a ese camino de desvelos. Preguntarle a esa imagen que vi o que me contaron o a esa frase, preguntarle cosas. Así funciona para mí la máquina de imaginar.

Lo puedo ejemplificar con uno de mis libros, “La niña, el corazón y la casa”, una pequeña novela que se publicó en una colección juvenil. Allí una mujer a la que yo conocía un poco, no mucho, era viuda y tenía hijos. Hacía mucho que no la veía y en ese momento me dijo que estaba embarazada (de una nueva pareja) e iba a tener una niña. Me dijo, “decidimos con mi compañero se la llevaría él para criarla”. Este no es un hecho que no se dé, digamos, muchas niñas se educan con padres solos. Lo que me perturbó o me incentivó fue que la decisión estaba tomada antes de que la niña llegara al mundo y que iba a vivir en estas condiciones. A la mujer no la vi más, pero en mi comenzó a funcionar esa maquinaria que decía antes: qué sentirá esa niña, porqué el padre, porqué la madre, etc. Surgen así una cantidad de preguntas que, a veces duran meses, otras duran años. En este caso pasaron veinte años hasta que se convierte en libro. Son pensamientos que me persiguen, me aparecen con más o menos fuerza, se van y vuelven. Un poco así funcionan mis desvelos, que tienen que ver siempre con algo de lo más profundo de lo humano. Y son cosas que me enfrentan a mí con mis prejuicios. Entonces el camino de escritura es siempre un modo en el que aprendo a desarticular algunos de mis prejuicios.  Porque nos parece que todos somos muy liberados, pero estamos llenos de pre-conceptos.

Hace poco escribí un cuento que se llama “La redentorista”. En el que están velando a una mujer mayor, el texto lo trabajo un poco sobre la zona del humor. El punto de vista es el de la nuera, que la aprecia a la fallecida y no era religiosa. Pero le prometió que iba a estar acompañada por algún tipo de rezo. La muerta era una mujer común, ama de casa, que se podría definir como de una vida chata, lejos de ideal de vida de mujeres de mi generación, por ejemplo. Bueno, como es enero y no encuentran quien realice el rezo… hasta que aparece una monja redentorista que comienza a preguntar cosas para conocerla. Va preguntando en el mismo velorio, a los conocidos que están presentes y esto hace que le pase algo en el corazón a la nuera, que logra ver otra dimensión de aquella que tenía de su suegra. Quién sabe cuál vida es más intensa, más interesante… siempre son cosas de ese orden las que me movilizan.”

  • Usted hizo alusión a lo que queda fuera de cuadro, aquello que no se ve o que queda velado. ¿En la literatura argentina, qué es lo que queda afuera?

“En cuanto a lo que circula en la literatura argentina queda afuera todo lo que no se publica, que no sabemos qué calidad tiene. Uno tiende a pensar que hay algún tipo de justicia del tiempo en el que lo muy bueno, en algún momento, puede encontrar su espacio y hacerse visible. Pero quién sabe… Hay muy buenas producciones que aparecen cuando ya el escritor no está más. Ahí puede quedar mucho afuera… Y también está lo que se publica y no circula bien. Aquellos que no encuentran lectores, a veces porque no es tan bueno, a veces porque no tienen difusión, otras porque es un adelantado para la época, y también, como en todo, hay muchas prebendas, ayudas mutuas, círculos que se retroalimentan, hay escritores muy publicitados y tienen una obra modesta, impulsados por periodistas o críticos importantes, espacios académicos o porque viven algún momento de la vida que les otorga trascendencia… Y hay otros escritores fenomenales a los que les cuesta mucho tener llegada a los lectores. Hay decisiones personales de funcionar…

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Hay de todo en la viña del señor, pero ahí está lo que uno busca cuando trabaja en la construcción de lectores o en la función del maestro o el profesor, que no se reproduzca automáticamente lo que otros dicen que es bueno. La tarea de cada uno es leer esos autores y ver qué me pasa a mí con ellos, con su obra. No hacer una reproducción automática. Por eso hay que tratar de leer “en los márgenes”, es decir, de editoriales grandes y pequeñas, autores de provincias y de la Capital, de distintas generaciones… Claro que esto exige un esfuerzo lector, un rastreo personal que nos lleva a un modo de leer desobediente digamos. Pero un modo de leer propio, consciente, en el que uno asume sus elecciones. Marguerite Yourcenar dice que “la literatura es un ejercicio con los ojos abiertos”, no es tanto la ensoñación, es un acto de lucidez muy grande. Considerando a la literatura como aquello que habilita la pregunta y aquello que lo pone a uno en cuestión, es un acto de lucidez el que se necesita.”

  • ¿En qué consiste o cómo definiría la riqueza de la lengua?

“La riqueza la podemos ver en su diversidad. Y también en su ambigüedad. En ciertos tipos de lenguaje la ambigüedad puede ser un problema, como en el discurso científico. Pero en la literatura, en la ficción, en la poesía, la ambigüedad desde la construcción de quien escribe es muy interesante, porque allí reside la multiplicidad de sentidos en las que puede entrar el lector. Entendiendo como ambigüedad a aquel texto que no se gaste en una sola lectura, que siempre tenga un resto para ser re-interpretado. Un resto para seguir pensando, sintiendo, en las que unos y otros lectores pueden encontrar matices diferentes. Si ese resto lo tuviera siempre, entonces, sería un clásico.”

  • Usted expresaba que la docencia es una de las profesiones menos alienantes. Me sumo a esa idea y la considero también de las más apasionantes. ¿Cuál es du reflexión respecto de la educación, los docentes, los alumnos, qué vínculos tiene con esas esferas?

“La docencia no es alienante cuando se ejerce con conciencia. Yo continúo con un vínculo muy intenso con la educación en general. Fui docente muchos años en secundario y profesorado, trabajé bastante en la formación de maestros, sobre todo de primaria. También en un ámbito para-sistemático, coordinando talleres en las cárceles, en barrios o para escritores. Mucho también con grupos de mujeres, muchas veces precariamente alfabetizadas, leyéndoles. También en geriátricos. Pero también me convocan como autora o ensayista a diversos espacios culturales y educativos, de todos los niveles.  Todo esto me da una visión muy fuerte, realista, de la Escuela como institución. He ido por todo el país recorriendo estos espacios por diversos motivos. Por ello soy optimista. Por supuesto que hay muchas dificultades pero soy optimista. La institución Escuela en una sociedad tiene un lugar muy complejo y es una responsabilidad del Estado muy grande. Porque la Escuela es, por un lado, un espacio conservador de conocimiento, de lo que ya está  instaurado; y por el otro, es el lugar de la grieta, donde algo se puede transformar. En esa doble tensión nosotros debemos encontrar esas grietas que surgen a partir de cómo nos vinculamos, en la manera en que enseñamos. No como un transmisor de algo que sólo repetimos, incluso a veces, en contra de nuestros propios principios porque no reflexionamos sobre ello. Como me decía una maestra que “mis alumnos se ven obligados a saludar a Roca que ha sido el asesino de sus abuelos”. Iba en contra de sus convicciones y no se puede transmitir automáticamente, sino plantándonos ante lo que recibimos, para tamizarlo por nuestras propias convicciones o nuestro modo de sentir y pensar. Ahí podemos encontrar muchas grietas. Hay un discurso que sostiene que los chicos no leen, que antes aprendían más… Creo que la pregunta es: ¿quiénes estaban incluidos antes en las escuelas y quiénes lo están hoy? Y voy a responder con un texto de una profesora de una escuela secundaria, la Escuela Sarmiento de la ciudad de Buenos Aires, que fue publicado por un diario:

“Cuando el Colegio Sarmiento fue fundado en 1892, y a lo largo de varias décadas del siglo pasado, los estudiantes ingresaban al templo del saber con sus trajes, con rigurosas corbatas, gomina; marcas de un estilo homogéneo, sólido, seguro de sí mismo, que correspondía a un destino infalible en el que un buen trabajo, la universidad y el ascenso social estaban garantizados. Eran épocas en las que se podía enseñar lo mismo a todos en el mismo momento. Porque la escuela secundaria no era para todos, sólo la primaria era obligatoria. Hoy entran los que antes no entraban. Entran todos: los que quieren estudiar, los que pueden, los que no quieren, los que no pueden, los que están solos en la vida, los que tienen una familia detrás, los honestos, los descarriados, los obedientes y los peleados con la ley. O sea que estamos frente a un desafío histórico: la necesidad de refundar una escuela que dé lugar, también, a los que están fuera de lugar”.

Excluyendo a los que no rinden es más fácil mantener la calidad educativa, me quedo con los que vienen con un capital lector, que vienen de un contexto social en mejores condiciones. Por eso la mirada hoy es otra, mucho más inclusiva que implica otros desafíos. Tenemos toda la diversidad social y toda la problemática social en la escuela. Todavía se le pide a la escuela que solucione esa problemática, pero es de la sociedad. Por eso todo lo que podamos hacer para sostener el trabajo de los maestros y profesores será siempre poco, porque esa tarea social es inmensa. Pero veo muchos signos muy alentadores. La jornada escolar extendida me parece interesante. En esos espacios nuevos funcionan proyectos de lectura y artísticos que no ingresarían en el horario tradicional.

Por otro lado la mayor duración de las carreras de formación de maestros, donde se preparan mejor. Allí también hay un cambio y una riqueza. En las generaciones anteriores estudiaban magisterio personas provenientes de un estrato particular, hoy ingresan personas de diversas procedencias sociales, a veces no provistas de un gran caudal de lectura porque no es algo que esté presente en sus familias. en este punto se ven dos cosas, por un lado la dificultad que los espacios de formación deben cubrir ante esas falencias de formación, pero por el otro creo que hay un beneficio, esa diversidad que va a enseñar llega con una mayor comprensión de aquellas problemáticas sociales. Si el docente está más próximo a esas necesidades, quizás tiene un conocimiento mayor de esa realidad que si lo mira desde un lugar más distante. Es posible que nivel del comprensión sea mayor.”

La lectura, otra revolución

Por María Teresa Andruetto

Nota del editor: el miércoles 16/09/2015 la escritora y ensayista María Teresa Andruetto ofreció, en el auditorio del ISP2, una conferencia denominada “La lectura, otra revolución”.  Su presencia se da en el marco de la “Semana del Libro” organizada por la Municipalidad de Rafaela.  Andruetto inició la charla con la lectura del texto que reproducimos a continuación que, según expresó, lo realizó con motivo de los actos del Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810.

“Las palabras sacan a las cosas del olvido

y las ponen en

el tiempo;

sin ellas, desaparecerían.”

Daniel Moyano

LA HISTORIA

1.

Durante mucho tiempo se pensó que la primera imprenta del Río de la Plata había sido aquella conocida como Imprenta de los Niños Expósitos, instalada en Buenos Aires por el Virrey Vértiz, en la que se imprimieron los libros previos a la revolución de mayo de 1810. Pero la primera imprenta de estas tierras no se importó de España: creada y manejada por guaraníes reducidos por los jesuitas, nació en la selva y fue armada allí con tipos de fabricación propia y signos fonéticos nuevos, invenciones para escribir una lengua desconocida en el viejo mundo, porque el primer libro que se estampó y también los dos o tres primeros que le siguieron fueron traducciones al guaraní de diccionarios, reflexiones y catecismos realizadas por hombres de esa cultura y por los padres jesuitas.  Después de diez años de trabajo, en 1705, en Santa María la Mayor, en la margen occidental del Uruguay, se estampó el primer libro, traducido por el Padre Joseph Serrano quien había pedido a los Reyes autorización para imprimir estas obras pues —cito— “así la imprenta como las muchas láminas para su realce, han sido obra del dedo de Dios, tanto más admirable, cuando los instrumentos son unos pobres indios, nuevos en la fe y sin la dirección de los maestros de Europa, para que conste que todo es favor del cielo, que quiso por medio tan inopinado enseñar a éstos las verdades de la fe”. Ochenta años después de aquel hecho, el Virrey Vértiz fundó en Buenos Aires una imprenta cuyos primeros tipógrafos fueron los huérfanos, hijos de padres desconocidos, arrojados en la cuna de la caridad pública fundada al mismo tiempo que la imprenta destinada a su sostén. En ella se publicaron los primeros periódicos literarios, científicos y sociales y todas las hojas y folletos previos al estallido de la revolución de mayo. De modo que, en el comienzo no estuvo la Imprenta de los Niños Expósitos, aunque nosotros hayamos vivido muchas veces como huérfanos, esperando que los bienes y validaciones llegaran desde otros sitios, alabando lo que nos daban, descalificando lo hecho en casa, agradecidos por la dádiva.

2.

Quisiera extraer de esta circunstancia histórica por lo menos dos cuestiones:

Por una parte el origen americano de esa primera imprenta realizada, según documentos, por unos indios incultos que sin embargo… sentaron la piedra basal de la letra impresa entre nosotros, lo que nos lleva a la oscura, olvidada presencia indígena en la construcción cultural y en la historia de la letra en nuestro país, y coloca a las culturas originarias, también ellas, en el comienzo del libro entre nosotros. El olvido, la invisibilización, el borramiento o la desaparición de nuestros bienes materiales y simbólicos, así como la anulación, destrucción cultural o lisa y llanamente eliminación del Otro, trazan una línea histórica que va desde la conquista española a la conquista del desierto, desde la guerra de reorganización nacional entre civiles y la llamada lucha de la civilización contra la barbarie hasta el golpe de Uriburu, la semana trágica o el 55, desde los golpes de Estado de los años sesenta hasta el Golpe de marzo del 76, desde la desaparición de personas en los setenta hasta la desaparición del Estado y la pauperización social de los noventa, como una recurrencia en el devenir de nuestra sociedad. Así como podríamos ver el grito de independencia y otros gritos como el de Alcorta, la ley Sáenz Peña, el 45, el voto femenino, la lucha de los organismos de derechos humanos, los movimientos indígenas o las ligas campesinas, como algunos de los muchos intentos de visibilizar a ciertos Otros ocultados, pauperizados, desaparecidos, robados, o asesinados.

Por otra parte, quisiera traer el carácter mestizo de aquella creación llevada a cabo por los guaraníes en la vecindad, la dependencia y el intercambio con los jesuitas. El encuentro de lenguas que ello implica y la traducción como puente, construcción, transformación, supervivencia, y como base de una cultura que se resiste a la simplificación folclórica y a lo pintoresco, porque necesita explorar su identidad en la mezcla de textos, de gestos, de visiones del mundo y de lenguas de distintas procedencias como modo de fundarse.

Construcción mestiza de nuestra cultura, y en última instancia de toda cultura, salida de la endogamia, como condición necesaria para ser y en consecuencia el rechazo de toda idea purista de raza, de clase, de cosmovisión o de lengua. Esa condición persistente de mestizaje —sostenida pese a todo intento de destrucción— entre diversas zonas, clases, geografías, lenguas, atraviesa también la literatura argentina, cuyos referentes pueden provenir de un poblado jujeño, ser de la aristocracia polaca y devenir desclasados en Buenos Aires, escribir en un francés travestido con los modismos del Río de la Plata o en un español con inflexiones del inglés, imaginar sus relatos en el campo de batalla o escondida tras un nombre de varón en los albores de la patria, ejercer como docentes, periodistas, correctores, telegrafistas, amas de casa o miembros de la clase patricia. La literatura de nuestro país proviene, más quizás que en otros países, de un amplio abanico de diversas procedencias que se vuelve visible hacia los años cincuenta cuando empiezan a circular escritores pertenecientes a los estratos medios, muchos de ellos de las provincias, que no se dedican a tiempo completo a sus escrituras porque deben trabajar de otras cosas para vivir, todo lo cual constituye el corazón mismo de nuestra diversidad literaria, de su riqueza en consecuencia.

3.

“¿Quién soy?”, se pregunta el Castelli de Andrés Rivera, en La revolución es un sueño eterno:

“Yo, que me pregunto quién soy, miro mi mano, esta mano, y la palma que sostiene esta mano, y la letra apretada y aún firme que traza, con la pluma esta mano, en las hojas de un cuaderno de tapas rojas.”

“Miro la mesa en la que apoyé el cuaderno de tapas rojas, y miro, en la mesa, un tintero con base de piedra, y la vela, gruesa, que alumbra el cuaderno, la mesa, mi frente, mi boca y la mano que escribe…”

“¿Quién soy?”

Ese Castelli literario que evoca al orador de la revolución de mayo mientras agoniza de un cáncer en la lengua, escribe lo que recuerda y lo que siente en un cuaderno de tapas rojas. También nosotros descubrimos quiénes somos a medida que narramos a otros o a nosotros mismos lo que nos ha pasado. Las palabras, como dice la cita de Moyano, “sacan a las cosas del olvido y las ponen en el tiempo”, se abren paso en la maraña del lenguaje, para nombrar el mundo y permitirnos encontrar un lugar en él. Palabras nuestras y palabras de otros, porque la “presencia interpelante del otro… nos convierte en seres vivos” (1), nos saca del autismo, nos vuelve humanos. La necesidad de ser escuchados y la importancia de escuchar, va construyendo nuestra memoria: necesitamos alcanzar cierto sentido de lo que fue, discutir acerca de lo que nos ocurre y comprender lo ya ocurrido, si queremos abrir un lugar en el presente. Sin una relación con lo que fue, con los hombres y mujeres que antes hubo, jamás podríamos responder a la pregunta que se hace el Castelli de Rivera. ¿Quién soy?, ¿quiénes somos?, ¿de qué modo hemos llegado hasta aquí?

¿Qué relación hay entre un pasado de “manual” y nuestra vida de todos los días? ¿Qué relación entre los gestos repetidos dentro de casa y lo público clausurado en sus sentidos hasta volverse ajeno? La historia de cada uno de nosotros, aun en sus aspectos más privados, forma parte de un pasado común, y no es posible reconstruir el pasado personal sin reconstruir al mismo tiempo un pasado de época. Poder mirarnos en la trama de lo que nos precedió y reconocer en ella aspectos propios, construye nuestra identidad y nos sostiene. La memoria es un continuo movimiento desde lo individual a lo social y desde nuestras condiciones presentes hacia atrás y hacia el mañana, en un cruce de fuerzas, de luchas, por retomar hilos perdidos, dialogar con zonas replegadas todavía invisibles, aprender de los errores y aciertos de quienes fueron antes, en el intento de construirnos individual y socialmente, porque no hay futuro individual separado del futuro de todos. ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿por qué de ese modo y no de otro? Me interesa comprender cómo las políticas económicas de un país o del mundo, el liberalismo, la globalización, la dictadura o la guerra, van a doler en insospechados rincones de nuestro mundo personal, duelen en nuestra sexualidad, en nuestra condición de padres, o de hijos, o de empleados, o… ¿De dónde provienen nuestras contradicciones, nuestro deseo de ser “de otra parte” o “de otro modo”, nuestro escepticismo, nuestra creatividad?, ¿de dónde ese archivo de palabras y de imágenes que arrastran hacia nosotros guerras, miseria, orfandad pero también profundos gestos de amor, de dignidad, de responsabilidad para con otros?

Vivimos en un país todavía en construcción, con aspectos muy complejos que incluyen tanto el deseo de integración como el de destrucción del otro, un país donde es todavía muy difícil alcanzar ciertos acuerdos, ciertos contratos sociales que nos incluyan a todos. Esa construcción de identidad, el punto de capitón, se hace, en buena medida, a través de la memoria, pero esa memoria de todos no es unívoca sino un tejido hecho por individuos afectados/atravesados de distintos modos por ciertos hechos. La mirada atenta a un ayer recuperado en su complejidad y sobre todo en su diversidad, nos ayuda a comprender que ese trabajo no nos es ajeno, que podemos formar parte de ese tejido con nuestras ideas, experiencias y sentimientos, que eso que hoy consideramos “nuestro” fue realizado alguna vez por un individuo o una comunidad o un sector social y logró sobrevivir más allá de las fronteras culturales, étnicas o lingüísticas que lo generaron. “Ignoro mi nombre, Fábulo antes de enviarme aquí… (…) …borró todo lo que había en mi memoria, abriéndole espacios para poner en ella la de su pueblo. Y me entregó las palabras, que son mi única realidad, al menos aquí en este refugio”, dice Daniel Moyano en Tres golpes de timbal. Necesitamos releer el pasado, ponerle palabras a lo que ha permanecido invisible, comprender, porque si lo negamos, “las promesas incumplidas, los sueños destruidos y los proyectos que naufragaron” (2), lo que no tuvo lugar, regresa y hace síntoma en el cuerpo social, nos enferma.

LA ESCUELA

1.

En la Fundación mítica de Buenos Aires, que Borges incluyó en Cuaderno San Martín en 1929, se dice que los hombres compartieron un pasado ilusorio, y que “sólo faltó una cosa: la vereda de enfrente”. La dificultad de incluir a otros diferentes de nosotros, parece haber sido una constante en nuestra historia, tal vez también en las historias de otros pueblos. De haber escuchado, de haber prestado atención a lo que oíamos, de haber vuelto los ojos hacia lo que permanecía excluido, olvidado o negado, hubiéramos podido también comprender y ser comprendidos, además de volvernos más responsables. La pregunta que habilita una escucha tiene estatura ética porque le da cabida al otro, nos permite alojar su humanidad, hacerle un lugar en ese relato de todos. Ayudar a las nuevas generaciones a hacerse preguntas, a escuchar y escucharse, para que puedan comprender quiénes son y apropiarse de sus vidas, es uno de los aportes más sustanciales que puede hacer la educación. Un maestro y una escuela predispuestos a escuchar y a que diversos otros puedan escucharse entre sí, construyen un territorio de atención horizontal, no sólo de descenso de un relato instituido, y se constituyen al mismo tiempo en vehículos de traducción, puentes de habla entre partes. Cualquiera sea el nivel educativo en el que esté inserto, el maestro, puede —hoy más que nunca— generar preguntas acerca del modo en que vivimos, porque pese a todo lo que pueda parecer, enseñar está entre los trabajos menos alienados, es una de las ocupaciones humanas donde más y mejor podemos ejercer una mirada crítica, problematizar la realidad, tomar distancia de lo establecido.

2.

¿Qué lugar ocupa en todo esto la lectura? “Los que más necesitan son los que menos pueden decir su palabra”, dijo esa extraña obrera, filósofa, santa que fue Simone Weil. Acercar la palabra a quienes más carecen de ella, hacer que tengan voz y voto en una suerte de “nuevo sufragio universal”, es algo que todavía debemos construir. Cuando leemos, enseñamos, escribimos o ayudamos a otros a leer, a enseñar, a escribir, las palabras nos vinculan al mismo tiempo a lo individual y a lo social, porque la lectura es, además de aquella práctica solitaria y exquisita que a menudo referimos, un instrumento de intervención sobre el mundo que nos permite pensar, tomar distancia, reflexionar, una espléndida posibilidad para dar lugar a las preguntas, a la discusión, al intercambio de percepciones y a la construcción de un juicio propio. Pero para eso… cito “en un ámbito escolar no puede haber malas lecturas. Porque no sólo se trata de formar lectores: se trata de formar buenos lectores. Si no, es como una especie de fetichismo de la lectura por la lectura misma, o de la esperanza de que, aunque lea malos libros, ‘ya lo hemos traído a la república de la lectura’. La escuela tiene que formar un lector que rechace un libro cuando está mal escrito”, dice Martín Kohan.

3.

Los libros que leemos son manifestaciones estéticas acerca de unos otros ficcionales representativos de quienes antes fueron o están ahora, o podrían alguna vez estar, una forma de memoria hecha carne en el imaginario, en la que voces que creímos olvidadas o perdidas o imposibles son traídas para ayudarnos a ver y a construirnos. En la literatura, en el arte, la humanidad encontró un vehículo para transmitir sus representaciones del mundo, diferentes según la época y las condiciones sociales, económicas, culturales. Cada libro —cada novela, cada cuento, cada poema— contiene, con mayor o menor felicidad, una lectura del mundo, y leer lo que fue escrito es ingresar al registro de memoria de una sociedad, a lo que esa sociedad considera (y esto no es orégano sino un verdadero campo de batalla) por alguna razón, perdurable; es entrar a ese inmenso tapiz tejido bajo distintas circunstancias por tantos seres, a lo largo del tiempo. Así entonces podríamos decir que la historia de la literatura y el arte es también la historia de la subjetividad humana y de las condiciones materiales y simbólicas en las que esa subjetividad se desplegó. Contra el solo impulso y la descarga individual, contra el puro entretenimiento y el adormecimiento de la conciencia, el arte nos recuerda quienes somos, nos propone una de las inmersiones más profundas en nosotros mismos y en la sociedad de la que formamos parte.

Ese tejido es tan intenso como heterogéneo, porque está hecho de infinitos aportes singulares. Tomar entonces la palabra para que ingresen también nuestros hilos en el tapiz, los hilos de todos. Múltiples memorias relativizándose unas con otras para que ni el pasado ni el imaginario se clausuren en un relato único, para que permanezca un estado de interrogación que nos permita encontrar las palabras necesarias para narrar lo que aún no se ha narrado. En la construcción de ese tejido de subjetividades, se inscribe buena parte de la importancia de la literatura en una sociedad, ya que nuestros escarceos y sus manifestaciones son intensos ejercicios de comprensión de lo que a nosotros o a unos otros imaginarios les acontece o podría, en ciertas circunstancias, acontecerles.

4.

Así, leer/escuchar/escribir es abrir para nosotros y para otros un camino de libertad. Pero se trata no de algo dado de una vez y para siempre sino de un camino, porque no es ya en un libro o en una acción sino en el tránsito, en la precariedad de lo que está dejando de ser para convertirse en otra cosa, en ese río del tiempo que va de una palabra a otra, de un libro a otro, de un gesto a otro, donde se aprende y donde se enseña. Podemos ofrecer libros y diseñar estrategias de lectura, pero servirán de poco si desarticulamos la capacidad de disparar la letra, si desactivamos su cualidad de transformarnos, de incomodarnos, de hacernos pensar. Escuché decir una vez a una maestra: “quiero ser un puente sencillo entre los libros y mis alumnos”. No sé si pueda haber una definición mejor para un maestro, en cualquier nivel educativo, que la de ser un puente por el que transita un saber recibido, procesado en el crisol de lo más personal, puesto en discusión en el espejo refractario de la propia ideología, para pasarlo luego como un saber que se desea legar a los que llegan, un saber que, según consideramos, los que nos siguen no debieran perder, para que la vida se les haga más intensa, de mayor espesor, con más entidad e identidad o sencillamente más soportable. Un maestro entonces como un puente entre lo que antes hubo y lo que vendrá, un puente a través del cual se produce un encuentro. Pero convertirnos en puente no es una tarea mecánica, ni ingenua ni exenta de ideología. Somos lo que hemos vivido y leído, y somos el resultado de poner en cuestión eso que vivimos y leemos. Tenemos para ello cierta libertad de elegir, aunque no podamos elegir las condiciones en las cuales hacemos esas elecciones; aunque muchas veces tampoco podamos decidir las condiciones en las que enseñamos, porque esas condiciones están atravesadas por una red social, económica, política de la que no siempre tenemos conciencia.

5.

“¿Qué revolución compensará las penas de los hombres?”, se pregunta el Juan José Castelli creado por Andrés Rivera. ¿Qué sociedad deseamos para nosotros mismos y para nuestros hijos? ¿Qué estamos dispuestos a hacer y a qué estamos dispuestos a renunciar para construir esa sociedad que deseamos? ¿En qué nos ha compensado la revolución cuyo bicentenario celebramos? ¿Qué deudas debemos todavía pagar para ser dignos de decir libertad, independencia…?

Ha habido siempre una vinculación entre la guerra y la palabra, entre las luchas por el poder y los relatos. Esa tensión entre la letra y el plomo y entre ambos y el bronce nos recuerda que la palabra, la prensa, el libro, la literatura, no son artefactos ingenuos ni están fuera del cruce de intereses e ideologías de una sociedad. Los hombres de la revolución de mayo y los hombres de letras de nuestra historia, fueron en muchas ocasiones los mismos hombres y en sus obras, tanto como en sus actos, se reflejaron de diversos modos los proyectos ideológicos. “Con la espada, con la pluma y la palabra”, hemos repetido ese estribillo durante décadas, la letra convertida en plomo, la materialización de la metáfora del poeta español Blas de Otero acerca de la poesía como un arma cargada de futuro. ¿Qué pensábamos, que Sarmiento, Echeverría, Eduarda Mansilla o Juana Gorriti no sabían que estaban, con sus plumas, librando batallas?, ¿debemos pensar que eran ingenuos y desconocían la importancia de defender sus ideas, de dejarlas por escrito, de grabarlas en la piedra, de difundirlas a los cuatro vientos?

Hace unos días visite la muestra de las mujeres en la Casa del Bicentenario. Entre las muchas miradas sobre tantos aspectos que tienen que ver con las mujeres, hay imágenes acerca de las cautivas. Las cautivas del gran relato nacional son blancas en manos de salvajes, descendientes de europeos cuyos brutales captores son indígenas. Una metáfora entre otras acerca de la lucha entre la civilización europea, de clase, y la barbarie autóctona, pobre. Todo eso, que en algunas ocasiones fue verdad, hubo muchas mujeres blancas llevadas por indígenas a sus tolderías, contrasta sin embargo con hechos de nuestra historia por todos conocidos, el conquistador blanco ingresando en territorios aborígenes, matando y destruyendo; sabemos que hubo también muchas cautivas indias a manos de captores blancos, que la mujer como botín de guerra es una constante en la historia de los pueblos, sin embargo el relato que heredamos y que aceptamos acríticamente es el relato blanco. Los aborígenes no pudieron integrar, menos aún imponer, su relato en el relato de todos, hablar también ellos de sus mujeres cautivas y de sus hombres y mujeres desculturizados, pauperizados o asesinados. Lo más terrible de todo no es siquiera eso, sino que esto se enseña, se trasmite despojado de su brutalidad ideológica, en escuelas donde los alumnos son nietos, bisnietos de aquellos hombres y mujeres despojados o asesinados. No hace mucho, en una actividad que hice en una escuela patagónica, una docente de la meseta que se presentó como de origen mapuche, dijo: “mis alumnos, todos indígenas concurren cada día a una escuela que se llama General Roca y son obligados a saludar como prócer a quien destruyó a sus pueblos, ¿qué diríamos si un niño de origen judío tuviera que estudiar en una escuela que llevara por nombre Adolf Hitler?” La calle central de más de una ciudad patagónica, por poner otro ejemplo, se llama Primeros Pobladores, en referencia a los primeros colonos que llegaron a los valles a comienzos del siglo XX, ¿de modo que debemos pensar que los hombres y mujeres que habitaron antes esos valles no eran pobladores?, ¿o acaso queremos incluso decir que no eran hombres? Distanciarnos para pensar y tomar posición con respecto a lo que enseñamos, procesar los hechos de nuestra historia, revisar ese pasado que nos precede para que nos incluya a todos de un modo digno en nuestra particularidad y en nuestra diferencia, es todavía en muchos casos, nuestra deuda. La escuela es no sólo el espacio para instalar la lectura —“la gran ocasión”, para decirlo con aquellas palabras de Graciela Montes—, sino también un espacio para construir conciencia acerca de nosotros mismos, desarrollar nuestro pensamiento, no dar por sentado el mundo. Hemos aprendido y enseñado a leer, pero no siempre hemos aprendido y enseñado a leer entre líneas, a entrar en los pliegues de un relato. Tal vez en este aniversario podamos volver a una idea de maestro y una escuela que tienen mucho por enseñar, un maestro y una escuela que nos ayuden a pensar acerca de nosotros mismos. “Mi papel en el mundo, […] no es sólo el de quien constata lo que ocurre sino también el de quien interviene”, decía Paulo Freire, para recordarnos lo que muchas veces olvidamos o se quisiera que olvidemos: la importancia transformadora que puede tener un docente.

LA LITERATURA

1.

Una obra es el espacio donde se encuentran —en el momento único que ofrece la lectura— quien escribe y quien lee, dos subjetividades a veces de distintos siglos, de distintas culturas, de distintas lenguas. Escuchar la voz, el grito, el susurro, el dolor o el asombro de una cortesana de la dinastía Tang, un funcionario del siglo de Pericles, un campesino maya k´iché, una solterona norteamericana del siglo diecinueve o una aristócrata rusa de comienzos del siglo veinte, es un encuentro que sólo nos permite el arte. Leemos en nuestra necesidad de ensimismarnos, pero también porque buscamos intensa, desesperadamente, comunicarnos. Siempre pensé, mientras hacía talleres literarios en instituciones carcelarias, en barrios o geriátricos y también en estos últimos años, mientras escribo en mi casa, que las palabras y los libros no son importantes por sí mismos, sino porque a un extremo y al otro de lo escrito o leído hay personas que se encuentran. Los libros son puentes entre personas, puentes para “aprender a pisar, a sostenerse”, como dice la poeta Circe Maia. La literatura no es sólo un conjunto de palabras colocadas en armonía sobre la página, es también pensamiento, utiliza para ser la más compleja construcción social, que es el lenguaje, e intenta, cavando en esa tierra de todos, edificar una lengua privada. Por eso ésta, como todas las artes pero todavía más, es al mismo tiempo íntima y social, lo es en sus ideas, pero más aún en el modo en que utiliza el lenguaje, que es un bien de todos, y en la manera en que eso que es de todos se refleja en la subjetividad individual. Así el cosmos de significación personal que construimos al escribir y recreamos al leer, se dirige doblemente a la sociedad de donde proviene, porque se construye con un bien social y porque se alimenta de los relatos que esa sociedad genera, por todo lo cual doblemente nos incluye.

Lo verdadero y lo ficcional se funden en los procesos de creación de una obra. Una novela, por ejemplo, es una mentira que construimos para decir una verdad que todavía no conocemos, una verdad más verdadera que la verdad. Todo está ahí en el mundo, listo para ser arrebatado: nuestra experiencia y la de otros acerca de cada cosa. El arte se alimenta, se apropia podríamos también decir, de eso que está ahí y es de todos. La apropiación que hace la literatura sobre el patrimonio común, el lenguaje, regresa más tarde o más temprano por sus cauces y nos pide que volvamos la cabeza hacia los otros. Nos pide que miremos, que escuchemos, con atención, con persistencia, con imprudencia, con desobediencia, no para dar respuestas sino para generar preguntas. Un escritor es como “un perro oliendo las huellas que el mundo deja”, dice el cineasta Alexandre Kluge, alguien que, con cierto olfato, emoción y mucho amor por el detalle, imagina lo que pudo haber sido.

2.

Para terminar, un breve fragmento de la conmovedora novela de Coetzee que se titula La edad de hierro, en la que la protagonista, una mujer sudafricana, de raza blanca, profesora universitaria, vieja y enferma le escribe a su hija que vive en Estados Unidos, acerca de una foto:

“Aquel día nos fotografiaron en un jardín. Detrás de nosotros hay unas flores que parecen malvarrosas. A nuestra izquierda hay un lecho de melones. Reconozco el lugar…Año tras año la fruta, las flores y las verduras brotaban en aquel jardín, lanzaban sus semillas, se resucitaban a ellas mismas y nos bendecían con su presencia abundante. Pero ¿Quién atendía todo aquello con su amor? ¿Quién cuidaba las malvarrosas? ¿Quién ponía las semillas de melón en su lecho cálido y húmedo? ¿Era mi abuelo el que se levantaba a las cuatro de la mañana con el frío que hacía para abrir la compuerta y dejar que el agua entrara en el jardín? ¿Y si no era él, a quién pertenecía realmente el jardín? ¿Quiénes son los fantasmas y quiénes las presencias? ¿Quiénes, fuera de la foto, apoyados en sus rastrillos y sus palas, esperando para regresar al trabajo, se apoyan también en el borde del rectángulo, lo doblan y lo quiebran hacia adentro?

Dies irae, diez illa, aquellos en que el ausente está presente y el presente ausente. La foto ya no enseña quién había aquel día en el marco del jardín sino a los que no estaban allí. Guardadas todos estos años en lugares seguros por todo el país, en álbumes y en cajones de escritorios, esta foto y miles como ella han madurado sutilmente, se han metamorfoseado. El baño de fijado no salió bien, o bien el revelado fue más allá de lo que uno habría soñado, pero se han vuelto a convertir en negativos, un tipo nuevo de negativos en los que empezamos a ver lo que solía quedar fuera del marco, oculto.”

Quizás el festejo mayor en este aniversario sea poder mirar con atención lo que a lo largo de doscientos años ha estado fuera del marco, oculto. Incluso descubrir que muchas veces los que no aparecían en la foto, los que se apoyaban en sus rastrillos y sus palas en el borde del rectángulo, esperando que la puesta en escena terminara, para seguir cuidando y regando lo plantado, eran no sólo nuestros antepasados, sino acaso incluso nosotros mismos.

Notas

(1) Mèlich, Joan-Carles. Filosofía de la finitud. Barcelona, Editorial Herder, 2002.

(2) Vidal, Raúl. Ciclo de conferencias sobre olvido y memoria. Córdoba, Casa de Pepino, sábado 10 de abril de 2010.

Lecturas

Borges, Jorge Luis. Fundación mítica de Buenos Aires. En: Obras completas. Buenos Aires, Emece Editores, 1989.

Castrillón, Silvia. Biblioteca escolar: ¿Un modelo legitimista o una propuesta transformadora?. Encuentro de Bibliotecas Públicas y Escolares organizado por la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia de Medellín, Colombia, septiembre de 2009.

Castrillón, Silvia. Presencia de la literatura en la escuela. 4º Congreso Latinoamericano de Lectura y Escritura, Lima, Perú, 4 al 7 de agosto de 1997.

Coetzee, J.M. La edad de hierro. Barcelona, DeBolsillo, 2002.

Freire, Paulo. Pedagogía del oprimido. Buenos Aires, Editorial Tierra Nueva, 1970.

Kluge, Alexander. Entrevista: http://www.goethe.de/mmo/priv/5128030-STANDARD.pdf

Larrosa, Jorge. La experiencia de la lectura. Estudios sobre literatura y formación. México, Fondo de Cultura Económica, 2003.

Maia, Circe. Dossier. En: Diario de poesía Nº 43. Buenos Aires, Primavera de 1997.

McLaren, Peter. Pedagogía, identidad y poder. Rosario, Homo Sapiens Ediciones, 2003.

Montes, Graciela. La gran ocasión, la escuela como sociedad de lectura. Buenos Aires, Plan Nacional de Lectura, Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología, 2007. Disponible en pdf en la página web del Plan Nacional de Lectura. También publicado en el Nº 221 de Imaginaria (Buenos Aires, 5 de diciembre de 2007).

Moyano, Daniel. Tres golpes de timbal. Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1990.

Rivera, Andrés. La revolución es un sueño eterno. Barcelona, Editorial Seix Barral, 2005.

Weil, Simone. La gravedad y la gracia. Traducción introducción y notas de Carlos Ortega. Madrid, Editoral Trotta, 1994.

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Nota: el texto de esta nota fue grabada durante la charla por el editor y controlado en base a la publicación del mismo en la Revista Imaginaria N° 316, del 16/09/2012, recuperado de internet en este link

“Inclusión digital y educación” según Looms

Por Mario Manera

El martes 8/09 el reconocido experto en accesibilidad vinculadas a las nuevas tecnología, Peter Olaf Looms, visitó el Instituto Superior del Profesorado Nº 2 “Dr. Joaquín V. González”, donde presentó la conferencia titulada “El papel de la accesibilidad en la educación del siglo XXI”.

Ante un auditorio casi lleno y muy atento a su exposición, el experto fue realizando una síntesis conceptual de su postura sobre la temática, de manera clara (en correcto español), realizando una breve descripción de la evolución del hombre y la sociedad hasta nuestros días.

Looms comenzó expresando que “hoy quiero hablarles de la inclusión digital y la educación. Comenzando por las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), como es el proceso de su evolución. Y finalmente hablar de discapacidad y accesibilidad. Por supuesto que también quiero compartir algunas ideas para fomentar la inclusión educativa.”

Origen de las TIC

“El origen de las TIC es digital en el sentido literal, tiene que ver con el dedo de la mano. Era su modo analógico, no digital. El lenguaje, la escritura son tecnologías pero analógicas. El idioma chino apareció hace más de tres mil años… era un forma de transmitir datos, conocimientos a partir de la historia común. Eran un medio netamente cultural. Las Tic fomentan la memora colectiva”

Cambios y prioridades

“Para las personas mayores, que nacieron en el siglo veinte, sus medios más importantes eran la radio, el cine, el teléfono, luego la televisión. Vivieron un tiempo analógico. Los chicos del siglo actual son nativos digitales, conviven con You Tube, el móvil, Netflix, Xbox o la Play Station. Aquellos mayores se convirtieron en inmigrantes digitales si integraron las TIC a sus vidas. Es interesante comparar a los abuelos, los padres y los hijos como para ver cómo cambiaron las cosas en un período de treinta o cuarenta años. A veces olvidamos que las cosas cambian y lo importante no es lo misma para cada generación.”

Analógico, digital, sincrónico, asincrónico

“La comunicación analógica es sincrónica, como esta charla, es presencial, el diálogo y el intercambio de ideas cara a cara es vital para el ser humano.  Pero también hay formas asincrónicas de lo analógico, como ir a la biblioteca o acceder a algún conocimiento que otro realizó pero un tiempo y espacio diferente.  La comunicación virtual (digital) ha ganado muchísimo espacio. La biblioteca puede ser digital. Lo son Facebook, Skipe, Watshapp u otras redes sociales son ejemplo de ello. Entonces lo virtual puede ser sincrónico o asincrónico (libro digital)”

“En el siglo XXI lo característico de las TIC es que son digitales y se nos presenta una amplia gama de posibilidades para la comunicación virtual. También sabemos que  todo cambia (y va a seguir cambiando), no podemos saber qué se usará o cómo será todo esto en unos 5 o 10 años. Pero de todas maneras se puede vivir felizmente con esa incertidumbre.”

Educación o aprendizaje

La educación es más abarcativa que el aprendizaje. Las TIC son una herramienta que puede utilizarse tanto en le contexto de la educación formal como en contexto no formales.

Inclusión digital

“Debemos aclarar algunas palabras. Muchas veces se habla de “las discapacidades”, considero que ese concepto de un ser humano normativo, que entiende que hay “una persona normal” y en forma implícita define a otros como “no normales”. Esto se da no sólo en el idioma español, sino también en el inglés. Sordos, ciegos, etc. Es una forma de clasificación, de ponerlo en cajones fijos. No se considera que es una persona que tiene una deficiencia de audición o de visión o de lo que sea. No se debería relación la deficiencia con la caracterización de la persona de manera directa, lineal. Los mismos programas específicos de discapacidad sólo hacen alusión a los grandes grupos ciegos, sordos,  con problemas de movilidad, etc.), pero hay otras discapacidades que no son tenidas en cuenta (por ejemplo la destreza motriz). Por ello debemos referirnos a ellos como personas con la audición reducida  o la visión reducida.”

“El tema de la accesibilidad tiene otro punto de salida, que es la riqueza y la diversidad del ser humano. En lugar de pensar en la categoría única (normal/anormal) se puede pensar en la diversidad de la condición humana. Esto tiene sus condiciones prácticas y éticas.”

“A veces la accesibilidad solo se reduce a soluciones técnicas. En el mundo somos más de 7 mil millones de personas aunque el crecimiento no parejo en todos los países. Algunos más y otros con tasa negativa. Podemos hablar de 5% de la población que tiene problemas graves de audición. Son 350 millones con problemas, de los cuales 35 millones tienen audífono (sobre el cálculo del 10% en países industrializados). Pero en países africanos apenas llega al 1%. Por eso el tema de la accesibilidad implica el tema productivo del aparato, de profesionales que los ajusten, el tema de precio y la correspondiente subvención para los que no tienen recursos económicos, etc. Vemos que la accesibilidad tiene que ver con la disponibilidad y con la asequibilidad (llegar a tenerlo). Hay barreras culturales, barreras sociales, de habilidades específicas para poder manejar al máximo un artefacto tecnológico digital. Implica una alfabetización digital específica para tener una experiencia positiva.”

“La accesibilidad contempla aspectos técnicos, económicos, sociales y culturales. Deberíamos enfocar el tema en la accesibilidad y no en la discapacidad. Un enfoque que toma en cuenta la diversidad de los seres humanos tiene mejores expectativas de lograr la inclusión de todos.”

“También incorporo el término de discapacitados culturales de manera no oficial. En Argentina vivieron en el siglo pasado la llegada de inmigrantes que tuvieron que aprender el idioma. En Dinamarca 1 de cada 10 personas son inmigrantes o nativos hijos de inmigrantes, esta noticia que recorre el mundo, de gente que emigra de la guerra civil. Se van de su país porque no hay posibilidad de sobrevivir. Alemania va a tener a alrededor de 800 mil refugiados este año, Suecia va a recibir a 50 mil este año y su población es de 8 millones. Esta gente va a tener que integrarse, deberán incluirlos por lo que tendrán que aprender el idioma. Por ello el problema de la accesibilidad es más complejo, no solo es una cuestión tecnológica, sino también económica, cultural y existencial. En términos de accesibilidad para la discapacidad tenemos que hablar de las cosas que podemos hacer y lo que no podemos hacer. Un enfoque que tome en cuenta la diversidad de seres humanos, a nivel pragmático, tiene mayores expectativas de lograr la inclusión de todos, que una política que tiene su punto de partida en las discapacidades.”

¿Qué hacer, qué posibilidades tenemos hacia adelante?

“Debemos actuar de forma más humilde, es asumir esa actitud frente a los demás, una idea de la condición humana con el deseo de hacer cosas juntos. Esto es lo más importante.”

Mi tesis es que en el transcurso de nuestras vidas habrá momentos donde la accesibilidad va a ser muy importante. Si hablamos de los chicos menores de cinco años que no pueden leer, por ejemplo los subtítulos en la Tablet, deberemos buscar alternativas para que el aprendizaje se produzca. Y para personas mayores como yo deberemos pensar en lentes o alternativas que nos permitan esa accesibilidad para estimular el cerebro para mantener una buena calidad de vida.”

“También debemos pensar en el uso de las cosas que ya existen. En los últimos diez años pudimos ver que los teléfonos y las computadoras ofrecen muchísimas posibilidades que antes no existían.  Han mejorado los procesadores, el almacenamiento y el ancho de banda considerablemente en los últimos años. Las personas con problemas de visión salen con sus celulares que incorporan el software el programa SIRI que utiliza la voz sintética y les sirve como referencia. Está disponible para todas las personas que dependen de una tecnología asistida para tener una vida de calidad. Podemos lograr mucho con los recursos existentes”

“El papel fundamental de la educación, que los que pueden estén dispuestos a ayudar a los demás porque compartiendo tendremos una vida mucho más rica.”

Sobre Looms

Recordamos que Peter Looms es Máster en Neurofisiología y Psicología Experimental por la Universidad de Cambridge. Coordinó investigaciones sobre audiencias para la cadena pública DR de Dinamarca, coordinó proyectos de desarrollo rural enfocados en la promoción de la cultura y la educación en Bolivia y desde 2008 trabaja como consultor independiente en temáticas vinculadas a la accesibilidad audiovisual y el acceso a las telecomunicaciones. Fue director del grupo de trabajo sobre Accesibilidad de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo dependiente de la ONU. Dicta cursos de posgrados sobre este tema y otros vinculados a la gestión del cambio en el mundo audiovisual para universidades de Dinamarca, Hong Kong y China.

Schujer nos dejó su mundo

Por Mario Manera

La escritora Silvia Schujer nos acercó a su mundo a través de una excelente charla en el Instituto Superior del Profesorado N° 2 “Dr. Joaquín V González” de la ciudad de Rafaela. La actividad se desarrolló en el marco del programa “Rafaela Lee” y del “Plan Nacional de Lectura” del Ministerio de Educación de la Nación, con la organización de la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Rafaela. Docentes, alumnos, directivos, bibliotecarias del Instituto, mediadores de lectura y público en general disfrutó de sus conceptos.

Compartimos su exposición y a continuación complementamos con las preguntas de los asistentes.

“El valor del humor en la literatura para niños”

La literatura infantil tiene un fuerte predominio del cuento. La mayor parte de la literatura infantil argentina y, tal vez también, la más vanguardista se encuentran en los cuentos. Cuando digo cuento, incluyo las canciones de María Elena Walsh que en su mayoría, además del elemento poético, contienen historias inolvidables…

La literatura infantil tiene una fuerte impronta humorística en la que se cruzan expresiones como la del humor gráfico, las historietas (Mafalda, Inodoro Pereyra), en la dramaturgia (el grotesco criollo desde Discépolo hasta Roberto “Tito” Cossa), el espectáculo (Les Luthiers,Peter Capussotto, entre otros) y los cuentos populares y folclóricos de tradición oral. En literatura Macedonio Fernández, Roberto J Payró, Oliverio Girondo, Roberto Fontanarrosa, el uruguayo Wimpi son algunos, solo algunos del humor escrito en nuestro país a los que habría que sumar algunos españoles con gran influencia en nuestra literatura (Ramón Gómez de la Serna). Y también diría el uruguayo Leo Masliah. Por otra parte el humor tiene una fuerte presencia en toda la literatura argentina…

Y la literatura juvenil también tiene una impronta humorística destacable. Más aún, si uno tendría que definir qué es lo que diferencia a la literatura infantil argentina de la del resto de América, más allá de algunas excepciones, pocas diría, que no es sólo el tipo de castellano que hablamos los argentinos, que nos diferencia bastante del resto, sino y sobre todo, el tipo y la fuerte presencia del humor que la recorre. No podría decirse que el humor sólo está presente en la literatura infantil argentina, de hecho, en los países donde este tipo de literatura está más desarrollado el humor ocupa uno de los lugares más relevantes de los textos actuales, autores permiten que con su humor irreverente la desmitificación tanto de aspectos temáticos como formales de la tradición literaria para chicos, así como de la relación adulto-niño inherente a esa tradición.

Creo que una de las razones por las que el humor está tan presente en nuestra la literatura infantil argentina (y lo digo con orgullo, porque creo que el humor es una apuesta a la inteligencia de los lectores) se debe a la irrupción, a principios de los años 1960, de los textos de María Elena Walsh, su irreverencia y la función que cumplieron en la consolidación de una literatura infantil argentina como tal.  Hasta la publicación de Tutú Marambá en 1960, El Reino del Revés en 1963 y el Zoo Loco de 1964. Los escritores del género y antólogos de textos infantiles pretendían inocular tradición, respetabilidad, obediencia, utilizando un lenguaje raso, correcto, sin humor ni sorpresa. Autores como Horacio Quiroga, Conrado Nalé Roxlo, josé Sebastián Tallón o Javier Villafañe ya escribían algunos textos literarios para chicos. Pero esos textos solo constituían una parte de sus obras y no terminaban de definir un corpus.

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María Elena Walsh

Indiscutiblemente es la obra de María Elena Walsh la que marca un antes y un después en la historia de la literatura infantil argentina. Sus textos incorporan la ironía, el absurdo, el disparate, la ternura genuina, la parodia, la crítica al autoritarismo, el cuestionamiento a la arbitrariedad, a las verdades oficiales y un concienzudo trabajo rítmico y poético con el lenguaje. La recreación de los juegos lingüísticos de su infancia, tomados de la tradición folclórica hispánica y la de tradición oral y literaria del “nonsense” (sin sentido) consolidan la María Elena Walsh que, hacia fines de 1950, decide dejar de escribir poesía según los cánones literarios de entonces y apropiarse de lo más lúdico y transgresivo del lenguaje (influencia europea).

Luego de María Elena Walsh y enriquecida por otras y distintas vertientes en cada caso da lugar a la aparición de autores como la primera Elsa Borneman, Laura Devetach, Graciela Montes, Oche Califa, Ricardo Mariño, Ema Wolf, Graciela Cabal, Luis Pescetti, Adela Bash,Gustavo Roldán, Horacio Clemente, entre otros escritores, por cuyas páginas, en mayor o menor medida, con más o menos intencionalidad y expresada desde distintos ángulos y modalidades, circula felizmente el humor.

Digo felizmente porque es gracias al humor que la literatura infantil argentina ha logrado sacarse la intención pedagógica que la persigue desde sus albores y que, aún ahora si hacemos un examen crítico de lo que se produce, anda siempre al acecho. Tal vez más disfrazado o menos evidente, más genuinamente progresista pero siempre con la tentación de bajar líneas unívocas y discursos oficialmente aceptados.

Digo felizmente porque la parodia, por ejemplo, permite a los textos infantiles tematizar y a su vez leer desde una distancia crítica en los lugares comunes de la literatura infantil y juvenil sus marcas más fosilizadas. Por otra parte su necesaria referencia a otros textos o géneros parodiados obliga al juego inter-textual, es decir a la relación a otras obras, géneros, personajes, estilos de la literatura o de la cultura en general.

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Luis Pescetti

Digo felizmente porque también el humor absurdo ha venido a ocupar un lugar importante (como ejemplos gran parte de la obra de Luis Pescetti “Nadie te creería” oEma Wolf “Los imposibles”). El humor absurdo supone la transgresión a las leyes lógicas y racionales que suponen nuestra comprensión del mundo, así como a las normas del lenguaje que pretendemos dar cuenta de esa realidad.

Digo felizmente también porque es en las obras donde el humor circula donde en mayor medida los textos escapan a lo establecido, exploran, experimentan, desarman estructuras narrativas y discursivas convencionales.

Y digo felizmente además, porque es gracias al humor que la literatura infantil ha logrado acercarse más a una idea de lo literario en tanto proyecto estético con lo que esto implica en la educación sentimental y la formación crítica de las personas.

Como heredera de la tradición mencionada en la mayor parte de mi producción reconozco una fuerte presencia de lo humorístico, no porque crea que el humor es una condición indispensable para escribir literatura infantil, o solo por nombrar una herencia de la que no reniego. Ocurre que mi vinculación con la escritura es eminentemente lúdica y experimental sobre todo en relación con el lenguaje, con las infinitas posibilidades de cada palabra y es en esa exploración por donde a mí me aparece la gracia.

Desconozco cuales son todos los ingredientes que tiene que tener un texto para pertenecer a la literatura infantil, sólo sé lo que no puede faltar: literatura. Es decir, belleza, búsqueda, metáfora, pretensión estética. Y desde ese lugar no solo reivindico el valor de lo humorístico, sino la carga de sentido, la inteligencia, al indagación y la verosimilitud que bien pueden hacerse presentes en historias de aventura, de terror, o partiendo de lo más pequeño de la vida cotidiana para desplegar poéticamente su singularidad.

Preguntas de los asistentes

schujer2015f1¿Cuál es el límite para el humor en su trabajo?

SS: “Realmente no sé cuál es el límite para el humor. Recuerdo que he trabajado un cuento (El bicho come ruidos) vinculado a los desaparecidos en tiempos de la dictadura. La motivación fue un cartel que se ponía en las cercanía del Obelisco en Capital Federal, que decía “El Silencio es Salud”… Y no era una cuestión vinculada a la contaminación sonora, era un mensaje claro en aquel contexto (previo a la dictadura militar). A mí me impactaba muy mal y ese cuento habla de eso. No fue una motivación inicial escribir sobre los desaparecidos, sino que surge desde otro lugar… Uno puede decir que el cuento tiene cierto tipo de humor vinculado a un tema que fue una tragedia nacional. Hacer humor no significa reírse, sino tomarlo o mirarlo desde una perspectiva… pero no necesariamente reírse de eso. No sé si tengo un límite, en todo caso yo no me lo impongo conscientemente.”

¿Qué se propone con sus relatos o cuentos?

SS: “No pretendo resolver nada, solo cuento momentos, instantes… No me gusta la idea de “bajar línea”. Cuando se plantea un problema y, como el libro es para chicos, se supone que se debe hay que dar una solución posible al conflicto planteado… Yo no creo que necesariamente deba ser así. Se puede plantear una situación y cada uno puede sacar su propia conclusión. Yo no tengo una verdad, en todo caso, charlemos a ver qué se nos ocurre como solucionar ese problema. Que una pregunta nos lleve a otra. En ese sentido el humor es muy interesante porque permite que las historias dejen más interrogantes que respuestas. Que permitan inquietudes, curiosidades que nos obliguen a pensar. Porque si está todo hecho, todo dicho se termina la historia y se terminó la reflexión… Eso es lo que yo quisiera evitar en general… Además es lo que busco como lectora. Si en las tres primeras líneas de lo que leo ya se me hace previsible lo siguiente, deja de interesarme.”

¿Considera que se puede con los niños tratar de buscar caminos de provocación, de transgresión, en el sentido positivo del término?

SS: “Todos hemos tenido problemas con algunas historias escritas. En el libro de cuentos Luis Pescetti (Nadie te creería), que es muy raro, tal vez ni se lo podría catalogar como libro de cuentos, porque es muy transgresor en varios aspectos. Es uno de sus mejores libros para mí, tiene momentos brillantes. Pero si uno establece un pacto, es decir,  explicitar que vamos a leer una obra que es claramente de humor, entonces uno puede tomarlo como una obra educativa que trata de reírse del rigor. ¿Por qué no? Incluso Luis transgrede todo, hasta escribe un cuento al revés, que se lee de derecha a izquierda… Pone en jaque todo: el modo de lectura, los temas que se hablan para los chicos, etc. Esto le trajo problemas, quejas, incomodidades… pero los chicos lo aprueban y lo siguen a él como autor.”

¿Qué le piden los chicos?

SS:Los chicos siempre me preguntan si escribo cuentos de terror. Y les explico que no, porque como a mí el terror no me interesa como lectora, no me motiva a escribir en ese género. Siempre los decepciono… Pero una vez pregunté por qué les gustan tantos los cuentos de terror y un chico me dijo: “porque pasa algo”… Me pareció genial la respuesta, porque la literatura infantil fue vaciada de contenido, tanto se cuidó desde lo pedagógico (que no dijera esto, que no pasara esto, cuidado con el lenguaje…), que se esfumaron las emociones. Piden emocionarse, movilizarse con lo que leen. Y el humor, en ese sentido, aporta la emoción de la risa. Los chicos quieren lo mismo que quiere uno, reírse, emocionarse, llorar, amar, tener miedo. Con el libro se conjuran esas emociones, porque al tiempo que las vive, también tiene una distancia de ellas. Ahí es cuando decidí escribir en clave de humor algo vinculado al terror. Así surgió “Puro huesos”. Allí hay un cuento que tiene que ver con el programa “El deporte y el hombre” que se llama “el deporte y el hambre”… el pacto de humor no significa que los absurdos planteados en los cuentos sean tomados de manera literal. Nos divertimos mucho cuando lo escribimos con Marcelo Elizalde(ilustrador)”.

¿Cuál es su opinión sobre los chicos y la lectura?

SS: “Sostener que los chicos no leen, es una falacia. ¡Porque los grandes tampoco lo hacen! Están tanto tiempo de con la computadora… ¡Y los grandes también! Creo que los chicos leen más ahora que antes. Por lo menos en las escuelas hay una circulación de libros que en mi niñez no había. La biblioteca de mi escuela era una vitrina con libros forrados de azul. Además había mapas y animales embalsamados. Y de todo un poco, pero pocos libros. En el caso de mi escuela nos mandaban de penitencia a la biblioteca, en lugar de la dirección. La consideración y valoración de las bibliotecas en las escuelas es otra hoy. Ir contra los nuevos usos de las pantallas tecnológicas no se puede, pero tampoco es correcto echar la culpa a los chicos que están todo el día con la computadora.”

¿Comparte los criterios de publicación de las editoriales?

SS: “Ya no tengo claro cuál es el criterio de selección de las editoriales. Es muy compleja la situación, pero me parece que el lector se convirtió en los últimos tiempos en un objeto de consumo. El mercado es cruel cuando encuentra un nicho de donde sacar rédito. Por un lado la circulación de los libros favorece el acercamiento a la lectura. Pero, al convertirse en un mercado floreciente donde el Estado tiene una participación activa,  se desvirtuó el eje. Se hacen libros de para chicos que no necesariamente es literatura para chicos. Importa más la presentación (el packaging) que el contenido liteario de los textos (no los temas que se tratan). También comenzó a cobrar una importancia fundamental la ilustración, con el criterio de búsqueda de consumidores y no de lectores. Creo que todas las editoriales están por ese camino, las grandes y chicas. Por eso en esta amplitud y cantidad de libros que se editan hay mucho de lo mismo. Mucho de poca consistencia. Está bien, es mejor más que menos, pero en general se prioriza la visión comercial sobre la literaria.  Pocas editoriales son lo que fueron en su momento el Centro Editor de América Latina o los Libros del Quirquincho o la primera época de Colihue donde había una búsqueda muy intensa del material que se publicaba.” El 15 de junio de 2015, la escritora Silvia Schujer nos acercó a su mundo a través de una excelente charla en el Instituto Superior del Profesorado N° 2 “Dr. Joaquín V González” de la ciudad de Rafaela. La actividad se desarrolló en el marco del programa Rafaela Lee y del Plan Nacional de Lectura del Ministerio de Educación de la Nación, con la organización de la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Rafaela. Docentes, alumnos del profesorado, directivos, bibliotecarias y mediadores de lectura disfrutaron de sus conceptos.

La investigación como parte de la formación docente

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por Daniela Bauducco (*)

Profesorado de Experiencia de investigación de alumnos y docentes sobre “el modo de aprender” en casos especiales, a partir de la articulación y colaboración entre el Instituto Superior de Profesorado y la Universidad Nacional de Rosario (aporte del Profesorado en Educación Especial para Discapacitados Intelectuales).

Investigar durante la formación profesional es una posibilidad para conocer las normas vigentes en la comunidad científica y producir nuevos saberes sobre problemáticas relevantes. La investigación educativa como trabajo conjunto entre el Instituto Superior del Profesorado Nº 2 de Rafaela (ISP2) y la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Ante la recomendación del Ministerio de Educación  y la Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe de desarrollar proyectos  de investigación educativa  y de establecer asociaciones con las universidades y los institutos del CONICET, la propuesta curricular del “Seminario de Aprendizaje y Discapacidad Intelectual” del tercer año del Profesorado en Educación Especial para Discapacitados Intelectuales, se  adecuó para participar en el Sub-Programa Interdisciplinario de Investigación en Extensión “Práctica Clínica e Intersecciones en el Campo de la Salud Mental” del Área Salud Mental del Programa Psicoanálisis, Ciencia, Ciencia Cognitiva, del Centro de Estudios Interdisciplinarios y el Instituto de  Minoridad de la Facultad de Derecho, ambos de la Universidad Nacional de Rosario; que posibilita la radicación oficial de proyectos de investigación en la UNR por parte de graduados.

Las alumnas Virginia Arnaudo, Guillermina Bollati, Ana Belén Capdeville, Priscila Guglielmone, Florencia Imoberdorf,  Paola Mehring,  Camila Ruffiner y Melisa Sierra, cursando el seminario, pudieron inscribirse como integrantes de un equipo de investigación, con la coordinación docente.

El proceso de investigación

Trabajar en la actividad de diseño permitió resignificar las vivencias personales previas, poner a consideración inquietudes, informarse acerca de investigaciones, revisar textos para elegir un tema, organizar los momentos de trabajo- condicionados por el tiempo de cursado-, buscar bibliografía, planificar los fines y propósitos a alcanzar, los productos a generar y las acciones a realizar. Con esos elementos se fue explicitando parte del proyecto y estructurando el trabajo elaborado que se enmarcó dentro de un programa de investigación básica para un problemática significativa en el campo de la Educación Especial, considerando los requerimientos específicos de la formación inicial de los docentes.

Se eligió como tema a abordar “El modo de aprender en los sujetos que actualmente se incluyen en las categorías de Trastornos del Espectro Autista (TEA) / Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD)a partir del análisis de tres casos autobiográficos.” El enfoque de la investigación reparó especialmente en indagar los significados que los sujetos atribuyeron a su proceso de aprendizaje, intentando comprender los sentidos que otorgan al mismo. Las citas testimoniales de las autobiografías aportan una notable riqueza para entender la problemática.

Como parte del desarrollo de la propuesta de este sub-programa,  se requiere la transmisión de lo producido. Para ello, se desarrolla un seminario interno de frecuencia mensual en la ciudad de Rosario con el propósito de lograr un espacio de interlocución con otros equipos.

El ISP2 2 integró el panel con  el equipo de la Escuela de Fonoaudiología de la  Facultad de Ciencias Médicas  de la UNR que estudia acerca de la “Clínica fonoaudiológica en niños con patologías en el lenguaje” y el equipo de  la Escuela Especial N° 2010 “Prof. Martín Herrera” que investiga sobre “La práctica interdisciplinaria en educación”.

Al finalizar el ciclo académico 2013-2014, cada grupo produce un escrito conclusivo para ser presentado en las jornadas anuales que reúnen a todos los equipos de investigación. Todos los trabajos se publican en un formato digital y/o escrito. Los integrantes de cada equipo reciben certificaciones de las actividades y participaciones efectuadas.

Los resultados de la experiencia

A partir de esta investigación exploratoria se llegaron a formular conclusiones acerca de cómo se produce el aprendizaje de  los sujetos que actualmente se incluyen en las categorías de T.E.A/T.G.D.

Poder identificar y comprender algunas de las especificidades en su proceso de aprendizaje posibilitará dar respuestas más adecuadas a sus necesidades y demandas. Lo elaborado puede ser retomado para desarrollos posteriores.

Además de las apropiaciones técnicas acerca de lo que implica el proceso de investigación con una institución  que gestiona la actividad investigativa, la posibilidad de encuentro con otros investigadores de problemáticas afines pertenecientes a universidades u otras instituciones educativas o de salud hizo existir una comunidad de trabajo y devino un espacio de construcción de nuevos conocimientos.

Entonces, la investigación como parte de la formación en los institutos superiores resulta una verdadera experiencia de aprendizaje que puede ser mejorada en su continuidad para desplegar un trabajo más efectivo y de mejor calidad.

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(*) Daniela Bauducco es profesora en Educación Especial para Discapacitados Intelectuales (ISP2) y egresada de la Facultad de Psicología (UNR).